Entendiendo Quiénes Somos en Hispanoamérica. Nuestra Herencia Genética Indoeuropea

El ADN Indoeuropeo como condicionante de nuestra respuesta racial

El ADN es un conjunto de instrucciones matriciales, que establece la características de la ilusión material que entendemos como “cuerpo físico”. Predetermina una tendencia racial a adoptar, con un de conjunto de ciertos tipos de creencias casi espontáneas, que incluyen nuestra postura frente a la existencia.

Simplificando mucho, podemos decir, que no es lo misma la postura frente a la existencia de un pueblo africano, que de uno asiático o de uno europeo. Básicamente a una cultura africana, le importa poco el futuro. Su mundo es el presente. A un asiático le importa mucho el futuro pero en función de su comunidad y a un europeo le importa el futuro, en función de afianzar su individualidad.

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Pueblo tradicional africano en Kenya

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Pueblo tradicional chino

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Pueblo tradicional español

 

Con ésto indicamos que lo racial, condiciona la respuesta. Y en especial, propulsa las creencias religiosas, filosóficas y hasta la forma de colocar el paladar para crear los sonidos que forman el lenguaje.

Básicamente y más allá de las múltiples mezclas, los americanos somos en gran porcentaje de orígen indoeuropeo y, casi para nada, de orígen semítico, por más que su religión principal, el cristianismo, tenga de rodillas a todo el continente. Los semitas actuales árabes e israelitas, no tienen nada que ver con los indoeuropeos, por más blancos que algunos puedan ser.

Ser blanco no es sinónimo de ser de orígen indoeuropeo, de ser descendiente del Cromagnon. El color poco tiene que ver con la pertenencia. El color de la piel es una respuesta al medio ambiente, a la luz solar. 

La diferencia entre indoeuropeos y semitas está dada por su condicionamiento racial diferente (ADN), que les ha hecho desarrollar desde lenguas diferentes (posicionamiento del paladar para hablar), hasta una cosmovisión y una forma de actuar en sociedad y en sus vidas personales, que nada tienen que ver con la de los blancos europeos (sean del mediterráneo o de Escandinavia o de Europa del este).

Esa, es la gran diferencia: una radical y completamente diferente cosmovisión, que sólo puede surgir de un ADN diferente y de su adaptación al medio ambiente.

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Otzi, un Cromagnon. Reconstrucción del “Hombre del Hielo” (5000 años), encontrado en Austria congelado.
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Asirios. Tipo racial semítico

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Siempre sigue a tu intuición más allá de las discusiones de los eruditos y supuestos eruditos: nadie en su sano juicio podría decir que un Ahmed al Khazar es lo mismo que un Juan Rodríguez o un Bjorn Ragnarson.

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Las religiones que han creado los semitas, siempre han sido opresivas, totalitarias e incluso su concepción de aplastamiento de la mujer, como mera servidora e inferior del hombre, ya nos muestra que sus enormes diferencias con la tradicional concepción del Cromagnon, que siempre les dio una posición privilegiada. 
Lamentablemente la llegada del cristianismo y la semitización de Europa, hicieron retroceder y estancar durante siglos a los pueblos de origen indoeuropeo. 
Pueblos que se derivaron de la gloria del Cromagnon, que se expandió por todo el mundo desde Europa a las Américas y a los confines del Asia,  desde el 22 mil antes de nuestra era, como lo hemos demostrado largamente en la Nova Arqueología de esta misma página. 
De esa gloria del Cromagnon, del Indoeuropeo, somos herederos, no de la foránea y represiva cultura semítica.

El Cristianismo, es un Lobo con Piel de Oveja

 

 

vende amor y paz cuando su fin último siempre fue la esclavitud total de la mente a la glorificación de la pena y el dolor. La sumisión total a un amo.

 

Así es: propulsó siempre la pena y el dolor como motor en:

la búsqueda de una supuesta “salvación” de un supuesto pecado “original” que no cometimos; a depender de “intermediarios” que nadie necesita; a ver al cuerpo como orgen de todos los males; a practicar la intolerancia impuesta por un dios omnipotente y totalitario.

Una religión la cristiana que al igual que el judaísmo y el islamismo, solo pudo salir de la mente  de los semitas, muchos de ellos cultores de la pederastia como forma social de vida y que, por ADN, nada tienen que ver con nuestros orígenes ancestrales, tanto en Europa como en América.

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Pederastia y Abuso Infantil. Rabino succionando el pene de un bebe.

Matrimonio de conveniencia entre un hombre y una menor de edad

Pederestia y Abuso Infantil. Casamiento Islamita con una menor

 

No necesitamos una fe de “salvación” que nos redima de “nuestra pecadora naturaleza humana”, sino libertad para encarar el destino propio con coraje y honor.

Es una religión semítica, totalitaria, intolerante, vengativa, que al igual que el judaísmo, su progenitora y su hermanastra el islamismo, nada tienen que ver con los impulsos naturales que proporciona nuestro ADN, que han puesto de rodillas al mundo occidental, para transformarlo en la actual maquinaria represiva.

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Sacerdotes torturando a opositores al cristianismo

 

EL CRISTIANISMO, GENIAL INVENTO JUDÍO, SEMITA, HA PUESTO DE RODILLAS A OCCIDENTE

 

Entendiendo quiénes somos en America. 

La gloria de ser descendiente del crisol de razas indoeuropeas que fue Hispania

España se formo básicamente sobre componentes raciales atlantes (tartésicos), íberos, celtas, romanos y godos, sin dejar de tomar en cuenta la multitud de influencias raciales como fenicios, griegos, vándalos, suevos, astures, vascos y un largo etc., etc., etc, cuya características fundamentales son que todos fueron pueblos pertenecientes al tronco indoeuropeo, que nada tiene que ver con el componente semítico, que actualmente vuelve a invadir Europa.

Los godos en especial, fueron quienes le dieron la impronta a España. A tal punto que en las guerras masónicas de la independencia americana, a los realistas y en especial a los españoles se los llamaba “godos”. Los godos fueron una importantísima tribu escandinava, que salida de Gotland (isla y región de Suecia), invadió progresivamente toda Europa hasta enfrentarse con el Imperio y saquear a Roma.

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Posteriormente se integraron a las legiones romanas y finalmente fueron el componente racial predominante de las mismas.

Para abreviar: tras un largo periplo, se instalaron en Hispania y realizaron un sincretismo con la cultura previa, ya consolidada, íbero-romana.


Tan importante fue el componente godo en España que las delegaciones sueca y española se enfrentaron en el Concilio de Basilea, por ver cual se sentaría más cerca del Papa 🙂 
La delegación española contestó que “sólo los godos vagos y poco emprendedores se habían quedado en Suecia, mientras que los godos heroicos habían abandonado Suecia”, invadido el imperio romano y asentado en España.” Tal era la importancia de dicho componente racial. 

Si bien los godos se cristianizaron al igual que toda Europa que cayó bajo esa represiva, intolerante y totalitaria doctrina semítica, muchos godos del pueblo, no de la elite, mantuvieron durante siglos en forma oculta su cosmovisión originada en el Cromagnon.

Posteriormente, España controló gran parte de las Américas, con lo cual  la sangre goda pasó también al “nuevo” continente, donde se produjo otro crisol de razas. 

El aporte español se unió no solo a las razas mongoloides (amerindias) sino a las razas blancas (indios blancos) que convivían en América desde hacia miles de años como lo hemos demostrado en forma contundente en la Nova Arqueología, en esta misma página. Inclusive con  negros, provenientes del trágico tráfico de esclavos por parte de compañías mercantiles, que en su gran mayoría estaban controladas por capitalistas judíos.

 

Alejandro Vega Ossorio

JEMG

Orden del Cetro

 

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