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Templarios en América: La Teoría de Jacques de Mahieu.

Historia de los Templarios en América Precolombina.

Desarrollo de la Teoría de Jacques de Mahieu por la Comisión de Exploraciones Arqueológicas

Autor: Alejandro Vega Ossorio

Es un secreto a voces, por algunos sospechado, por muchos repetido y por muy pocos investigado lo que es una realidad concreta desde hace siglos, sobre la historia de la América Precolombina incluyendo los actuales países de Paraguay, Brasil y Argentina: la presencia de la poderosa Orden Templaria y de las Logias y Ordenes Militares herederas de su tradición.

Siguiendo estos indicios, el antropólogo franco-argentino (ya fallecido) Jacques de Mahieu, comenzó a sacar a la luz pública la realidad de la presencia de miembros de la Orden Templaria en la Sudamérica Precolombina. De Mahieu demostró que los Templarios realizaron un intenso tráfico de plata con el Segundo Imperio de Tiwanaku (Bolivia) hacia Europa en tiempos medievales, demostrando también y plenamente la presencia de Vikingos Daneses de Bolivia, Paraguay, Chile y Argentina.

Pruebas de Templarios en la Patagonia y las ciudades de los Cesares

 En apoyo de la teoría que el Temple conocía América, desde 1195 d.C (Casi 298 años antes del “Descubrimiento” de Colón) podemos ver que en el tímpano del Atrio de la iglesia de Vézelay, se encuentra representado un “Orejón” americano , su mujer “Orejona” y su hijo. Representación exagerada por el artista (quien sin haber visto a alguno, lo imaginó).

Pruebas de Templarios en la Patagonia y las ciudades de los Cesares II

Nota: Vézelay era el punto de encuentro de los peregrinos que se dirigían a Santiago procedentes del Norte y del Este de Europa. Es la llamada vía Lemovicense, una de las 4 rutas del Camino que atraviesa Francia. Esta basílica es conocida por toda Europa, desde el 1195 d.C porque en ella se decía que se encontraban las reliquias de Santa Magdalena y porque fue el punto de partida de la segunda cruzada llevada a cabo por San Bernardo en el siglo XII. Más tarde, allí se encontraron Ricardo Corazón de León y el rey de Francia, Philippe Auguste, para comenzar la tercera cruzada hacia Jerusalén. También fue el lugar que escogió San Francisco de Asís para fundar el primer monasterio franciscano en Francia

 Esta es una historia que se remonta hasta el año 1200 de nuestra era. Todo comienza con el viaje de retorno y contacto con Europa de un grupo de descendientes de vikingos daneses de Tiwanaku quienes traban relaciones con la Orden Templaria asentada en el Puerto Militar de La Rochelle (Francia).

Vezelay: punto de encuentro

A raíz de ese acuerdo. la flota templaria comenzó a llegar a las costas del Brasil, al Puerto Natural de la Isla Santa Catarina, para comerciar con los descendientes de vikingos daneses, fundadores del Segundo Imperio de Tiwanaku lingotes de plata con los cuales inundaron Europa y, que fueron la base de su poderío económico.  Desde la actual Bolivia los lingotes llegan a las Postas Vikingas del Paraguay y a través de los Caminos del Peabiru

Paraguay: Postas Vikingas

 hasta la Isla de Santa Catarina, en donde los Templarios cargan el mineral proveniente de Bolivia, hacia el Puerto Templario de La Rochelle, en Francia

Playas de Brasil

Una de las postulaciones de De Mahieu es que en el acuerdo logrado entre los vikingos daneses que retornaron y los templarios, fue que a cambio de plata, los Templarios proveerían mano de obra especializada para la construcción de un gran Templo, evangelización e instrucción avanzada. Así fue, como según de De Mahie, la Iglesia, conocida como Templo del Sol,  no estaba terminada en 1290 cuando la Ciudad cayó en manos de las tropas del Jefe Kari. La Puerta del Sol constituía una de las entradas del recinto de la “iglesia”. Se adorna con un friso que reproduce (siempre según de De Mahieu), en el estilo de Tiwanaku, la Adoración del Cordero, tal como se la ve al tímpano de la catedral de Amiens.  El motivo central responde en sus menores detalles a la descripción apocalíptica del Cordero.

Las cuarenta y ocho figuras de las tres hileras superiores representan, con sus atributos respectivos, a los doce Apóstoles, los doce profetas menores y los veinticuatro ancianos portadores de cithares y corte de oro, tal como lo describe San Juan. Sobre la hilera inferior, se ven dos Ángeles tocando la trompeta, instrumento desconocido en la América precolombina.

Amiens se sitúa en la frontera de Normandía y Dieppe es su puerto. La catedral de Amiens se construyó entre 1220 y 1288 y su pórtico entre 1225 y 1236.

Nota: Uno de los pocos errores de Jacques de Mahieu fue creer que el escudo que sostiene Abraxas en el Sello Templario era un posible arco de indio americano. Posteriores sellos encontrados, con dibujos más claros, demostraron que se trataba del conocido sello de “Abraxas”. Deidad seguida en secreto por la Orden.  Este símbolo templario, que no era de uso público, es de capital importancia, por cuanto descubrir un Abraxas en territorio latinoamericano, implicaría demostrar sin lugar a dudas la presencia templaria precolombina.

Caída del Segundo Imperio de Tiwanaku

Este intento templario de cristianizar el mundo pagano del Segundo imperio de Tiwanaku, derivó en un alzamiento generalizado. El caos ya era completo en Sudamérica para el 1290 de nuestra era. Fue entonces que El Segundo Imperio de Tiwanaku, cayó a manos de Tribus Diaguitas, Indios Blancos, descendientes de las primeras migraciones blancas, al mando de Kari o Cari, probablemente un jefe de armas de origen blanco, descendiente también de vikingos daneses (considerado todavía en Bolivia como “un demonio”) que no contento con la introducción del cristianismo en el imperio y los cambios en las reglas de juego, provocó la destrucción del mismo.

Pronto los pocos supervivientes se reorganizaron y dieron origen al Tercer Imperio de Tiwanaku ahora con base en el Cuzco: el Imperio Inca. Imperio conformado por una minoría blanca sojuzgando a una enorme mayoría indígena. Minoría que mantendría en secreto su derrota en Tiwanaku, eliminando la escritura, para mantener su dominio sobre la enorme mayoría amerindia.

Minoría que logró que los amerindios olvidaran la espectacular derrota que había sufrido los blancos. Y así fue como entre tanto secreto incluso ellos, olvidaron sus lejanos orígenes nórdicos y (más lejanos aún en el tiempo) troyanos, tras 200 años de Imperio Inca. Habían pasado 2700 años desde la primera inmigración blanca de origen troyano sobre Sudamérica y 500 años desde la inmigración vikingo danesa.

Fin de la Aventura Templaria en Tiwanaku

Fin del abastecimiento de plata y caída de la Orden Templaria

Para 1290 la aventura templaria en sudamericana, en las actuales Perú, Bolivia, Paraguay y Argentina, comenzó su declive puesto que ya no resultaba un lugar seguro. Los Templarios también estaban ya próximos a su propia caída en Europa en 1307.

Era obvio que tanto poder económico y político, tarde o temprano entraría en conflictos con los poderes europeos. Ellos lo sabían, por eso instalaron sus bases en Sudamérica. Quizás una de las causas del declive haya sido netamente económico al caer las fuentes de abastecimiento del metal en Sudamérica.

Mantenimiento de las Bases Templarias en la Patagonia

De todos modos, la Orden se mantuvo en Sudamérica, desplazando sus movimientos hacia el Sur, a la Patagonia Argentina y Chilena, donde conservaban pequeños enclaves militares (solo mencionamos los que han sido identificados) como “El Fuerte”, la “Ciudad de los Césares” y el “Valle Sagrado”.

 Obviamente era una orden religiosa, no solo tenían intereses materiales, sino también espirituales. Y, es en el sur, donde “resguardarían” algunos de ellos. No es “casual” tampoco que siglos después un grupo de 153 galeses (número simbólico del cristianismo: la multiplicación de los peces) se haya instalado en la Patagonia Argentina, en un lugar fuera del control del gobierno, totalmente aislados en el medio de un “océano” de indios mapuches y tehuelches.

Los Templarios en México en el Reino de los Chalcas

Tras la caída de la Orden Templaria por la persecución del Papa y Felipe IV el viernes 13 de octubre de 1307, muchos de los Hermanos Templarios huyeron hacia México donde darían origen al Reino de los Chalcas, y algunos de ellos probablemente hacia los enclaves militares en la Patagonia Argentina.

El Supuesto fin de los Templarios y el destino de sus Bienes y Reliquias

El hecho es que tras la caída de la Orden el 13 de Octubre de 1307 en Europa, súbitamente “desaparecieron”, lo cual no es real en absoluto. Gran parte de las posesiones de la Orden fueron “transferidas” a otras órdenes “neo templarías”. Gran parte se esfumó hacia Suiza, donde daría origen a la poderosa Banca Helvética (por algo la Bandera de Suiza es una Bandera Templaria invertida).  Es así que La Flota del Atlántico (17 barcos) con base en La Rochelle (Francia) zarpó hacia ultramar al día siguiente de la “caída”, transportando no solo las 13 carretas cargadas de “tesoros”, que habían escapado de París días antes (era un secreto a voces que se iba a dar la orden del Rey Felipe IV, de captura de los Caballeros del Temple), sino también de decenas de carretas cargadas de documentación y “tesoros” provenientes de todas las Encomiendas de la Orden en toda Francia.

Esta Flota desapareció para siempre. Pero ¿a dónde fue? Fue hacia Escocia, hacia México (donde ya tenían una base) y hacia la Patagonia. Los “tesoros” fueron dispersados.

Hacia la Patagonia fueron algunas de las “reliquias” de la Orden, las cuales fueron “internadas” en la Meseta de Somuncurá en las actuales Provincias de Rio Negro y Chubut.

Los Templarios Patagónicos toman contacto con el Tercer Imperio

El aislamiento de los Templarios en la Patagonia, duraría unos 100 años hasta que el Tercer Imperio, el Imperio Incaico se expandió nuevamente, alcanzando hasta las Provincias de Mendoza y Santiago del Estero, donde los escasos templarios remanentes en Sudamérica tomarían contacto con ellos y mantendrían un status quo, que se rompería con la Guerra Civil Incaica y la decadencia del Imperio, que como ya hemos dicho no cayó por el Ataque Español, sino por la propia corrupción interna. Las referencias Templarias y las Informaciones que Corrían en Europa, desatan la Exploración y Conquista de América. Mientras tanto en Europa, las fuerzas remanentes de los Templarios, segundas y terceras líneas de mando, (puesto que los principales Jerarcas de los Cuadros de Mando de la Orden, habían sido aniquilados), se fueron reorganizando en múltiples logias, ente ellas las masónicas. Todas ellas, tenían resabios y parte de la verdad de lo que habían sido los templarios. Se sabía en estas logias europeas que del otro lado estaba américa y que allí estaban las reliquias de los templarios.

Esta información corría por Europa en tono de leyenda y de informaciones de carácter altamente confidencial que sólo eran manejadas por poderosos gremios marítimos, cortes europeas y geógrafos… Finalmente ya quedando escasos miembros de la Orden en la Patagonia, que ya para 1500, incluso se habrían mezclado con los Indios Blancos, llegaron los Conquistadores Españoles y la Santa Inquisición y el “repliegue” de los templarios en Sudamérica fue completo. Había en Europa referencias fragmentadas del antiguo esplendor del Segundo Imperio de Tiwanaku fundado por descendientes de vikingos daneses, sobre las bases del  Primer Imperio de Tiwanaku, a su vez creado por la diáspora de troyanos escapados de Europa tras la Guerra de Troya (entre 1300 y 1200 antes de nuestra era).

Referencias fragmentadas que provenían del Tercer Imperio Imperio: el Inca. Referencias fragmentadas que no solo venían del Alto Perú (Bolivia) y del Perú, sino que también venían de los Comechingones (“Indios Blancos y Barbados”) pertenecientes a lo que ha sido conocido en la jerga arqueológica de su descubridor Duncan Wagner, fundador del Museo Arqueológico de Santiago del Estero, como “Imperio de la Llanura Chaco-Santiagueña” y que no fue sino una extensión del Primer Imperio de Tiwanaku.

Las Expediciones en el Rio de la Plata: el recuerdo de las informaciones templarias hasta la época actual

 Gracias a esto, la historia no terminó allí, volvería a dar otro espectacular giro que, como hemos ido mostrando, se extiende desde la época del Segundo Imperio de Tiwanaku, pasando por Conquistadores Españoles españoles enlazados con Logias Templarias (y Logias derivadas de la Orden Templaria) que sabían a que iban al Río de la Plata y quiénes no eran un conjunto de simples aventureros, sino gente con buena información. Por eso enviaron expediciones a la Patagonia, las cuales salvo excepciones terminaron en rotundos fracasos debido a lo inaccesible del territorio. Caboto, Mendoza, Garay, Hernandarias y muchos más conquistadores y adelantados fueron por el botín, puesto que flotaba en el aire el secreto de las minas de plata del Alto Perú, tanto tiempo guardado por los Templarios y sus organizaciones allegadas o herederas, al par que también corrían los rumores por toda Europa de los lejanos asentamientos en tierra americana. La historia de las Logias y Ordenes influyendo en la alta política, continuó hasta tiempos tan avanzados que incluyen a personajes de la talla del Virrey Linniers, con un alto rango en la orden de los Caballeros de Malta, al igual que su enemigo inglés el Almirante Whitelocke (Comandante de la Flota de las Invasiones Inglesas a Argentina de 1806-1807). No olvidemos a la poderosa e influyente Logia Lautaro de origen Masónico, que tan decisiva fue en la consolidación de la Independencia Argentina.

A través de los siglos en Argentina se mezclaron intereses de todo tipo en busca de poderes esotéricos, dejando “pistas e indicios” que por sí mismos no parecen relevantes, pero que tomados en conjunto, dejan ver una compleja trama.

Así, tenemos ejemplos como:

  • Cacique Calfulcurá buscando el “Bastón de Mando” (¿El “Lapis Exillis” de Eschembach?)
  • Caciques Tehuelches con Cruces Templarias. Hasta autores de Personajes de Historietas, como Dante Quinterno (masón con un historial de gran pasión por lo esotérico) con su “Indio Patoruzú” (cuyo poncho siempre estuvo plagado de “Cruces Templarias”).
  • Incluso se registran múltiples expediciones en búsqueda de supuestos “Mitos” como la Sierra de Plata o las “Ciudades de los Césares”.
  • Detalles significativos como la increíble inmigración de los Galeses a tierras patagónicas bajo el dominio de una etnia guerrera como la Mapuche, cuando tenían la opción ofrecida por el gobierno argentino de ir a mejores tierras en la Provincia de Santa Fe, no pasan por alto en esta trama.
  • No es un secreto que el Partico Nacionalsocialista Alemán haya tenido una gran influencia durante la década del 30 y del 40 en Argentina, con importantes organizaciones políticas nacionales y un impresionante despliegue de empresas de capital alemán. Tampoco lo es que submarinos alemanes al final de la guerra hayan operado libremente en las costas de la Bahía Sin Fondo (frente a San Antonio Oeste, cerca de “El Fuerte”) y en Tandil y Balcarce (localidad de la provincia de Buenos Aires, en Argentina), donde hubo hacia finales de la segunda Guerra Mundial un intenso tráfico de mercaderías, con apoyo y apoyo del Gobierno Argentino.
  • Como es sabido el nazismo, tenía un fuerte componente esotérico y Himler (Jefe de las SS) estaba obsesionado con conseguir las reliquias relacionadas al Grial. La Búsqueda incluyó muchos lugares de Argentina, con apoyo de la embajada alemana en Buenos Aires.

Como ya dijimos, todos estos son “datos anecdóticos”, “indicios”, pero en conjunto marcan una clara tendencia, una trama de fondo y la existencia de muy fuertes intereses.

Entraremos en el próximo artículo más adentro en el desarrollo de la Trama de los Templarios en la Patagonia.

Autor: Alejandro Vega Ossorio

Director de la Comisión de Exploraciones Arqueológicas

JEMG DE LA ORDEN DEL CETRO

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Los Blancos en América Precolombina: Pruebas.

Autor: Alejandro Vega Ossorio. Director de la Comisión de Exploraciones Arqueológicas de la Corporación Planetarios. JEMG de la Orden Militar y Esotérica del Cetro.

Desde el 22 mil antes de nuestra era, pueblos blancos inmigraron a las Américas provenientes desde Europa e incluso desde el Asia. Entre los pueblos blancos con más de 10 mil años de antiguedad en el continente podemos encontrar a grupos raciales como Huarpes, Charrúas, Comechingones y Tehuelches.

Posteriormente, cabe aclarar que hacia el 2.500 antes de nuestra era, más de 1000 años antes de la Inmigración Troyana sobre América Precolombina (postulada por Jacques de Mahie y demostrada por quien escribe este artículo), Pueblos Megalíticos Europeos, cruzaron el Atlántico en varias oportunidades, como fuera demostrado por Jay Wakefield y Reinoud de Jonge en el libro “How the SunGod Reached America”.

Monumentos como Stohenengen son Monumentos Megalíticos al descubrimiento de América. Las Ruinas Megalíticas están extendidas en toda América. Posteriormente entre los años 1.300 y 1.100 de Antes de nuestra Era, todo el Mundo Antiguo Occidental estuvo fuertemente convulsionado.

La Caida de Troya inició una onda expansiva sobre  toda la Cuenca del Mar Mediterráneo, generando enormes movimientos de masas, que no sólo impactaron sobre los Reinos e Imperios establecidos sobre sus costas, si no también sobre  América Precolombina.

Hacia el 1200 aC, pueblos Indoeuropeos, movidos por el hambre y las guerras, se desplazaron por el norte de Africa hacia Canarias y de ahi a América, desembarcando en México. Entre ellos no solo venían pueblos de raza blanca, sino también de raza negra, quizá como esclavos, lo cual era muy usual, por ejemplo, entre los buques fenicios. Ya en México, dieron origen a los preliminares de lo que luego se llamará Cultura “Olmeca”.

La mal llamada Cultura “Olmeca” es en realidad es una sucesión de culturas y razas que se entremezclaron durante el correr de 3 mil años en la Zona Olmeca (Veracruz, Tabasco, principalmente, de México). Por eso resultó tan enigmática durante tanto tiempo para los investigadores. En dicho lugar, la costa de Veracruz, en México, mil años despúes del arribo de la inmigración mediterránea, hacia el comienzo de nuestra era, arribó una importante inmigración asiática, que se mezcló con los amerindios, los blancos y los negros que ya estaban en el lugar.

Estos asiáticos (chinos) introdujeron cambios culturales, como por ejemplo el tallado del jade, el uso del papel, etc., que influyeron en las culturas mesoamericanas y en la cultura Maya. Una clarísima demostración de la influencia asiática en la zona “Olmeca” y en la zona Maya, se encuentra en el libro del preclaro Investigador Mexicano Octavio Luis González Calderón “Arte Olmeca y Maya: la Influencia Asiática”.

Algunos de estos pueblos blancos no se detuvieron en México, continuaron avanzando hacia el sur, fue entonces cuando casi simultáneamente, hacia la misma época (1.200 antes de nuestra era), se produjo en todas las Américas un despertar de la civilización. Desde la zona “Olmeca”, interactuaron con la cultura de San José Mogote, precursora de Monte Albán (México).

Los constructores de las Cabezas Colosales, las repetirían a lo largo del Continente: hasta Pascua y Argentina. Luego, prosiguieron hacia Palo Alto (Guatemala), San Agustin (Colombia) Sechín y Chavin (Peru) y, finalmente, a Tiwanaku, donde formaron el Primer Imperio de Tiwanaku (sobre las Ruinas  de la Original Tiwanaku, de las cual hay fuertes indicios que habría construida entre el 12 y el 10 mil antes de nuestra era, al igual que otras ruinas como Gobeli Tepke, por alguna civilización con avanzado dominio del arte de la piedra).

Torteros o Fusaiolas en América (usados para el hilado), desde Colombia a Argentina, idénticos en diseño a los encontrados en Troya

Dicho Imperio, que se expandió hasta el norte de Chile y Argentina (por el sur) y hasta Colombia. Algunos se establecieron en Isla de Pascua, donde los Moais (los gigantes de piedra) tienen el mismo estilo escultórico que los de Guatemala (Monte Alto).

Este Primer Imperio de Tiwanaku, fue el iniciador de lo que luego sería mal llamados “Caminos Incaicos”. En cuanto la Cultura Chavin de Huantar de Peru, de ésta derivará la Mochica y de éstos últimos los Paracas y Nazcas, cuyas sanguinarias élites gobernantes fueron de raza blanca y, los que en definitiva, construyeron las famosas “Líneas de Nazca” y el complejo hidráulico de la zona.

De más está decir, que esta cultura inmigrante en América Precolombina, se destacó por las obras hidráulicas que dejaron desde San Lorenzo (México) hasta Santiago del Estero (Argentina). Esta primera Inmigración blanca del 1200 a.C, es la que dará origen a todas las Naciones de Indios Blancos de Argentina, Chile y Uruguay. Entre estas naciones de Indios Blancos se encontraban Huarpes, Comechingones, Tehuelches, Huiliches, Pehuenches y Charrúas.

Todas Tribus de Indios Blancos que sorprendieron primero a los Inmigrantes Vikingos Daneses que formaron el Segundo Imperio de Tiuwanaku (hacia el 1.100 d.c), luego a los Templarios que incursionaron en América para comerciar con éstos y, por último al Invasor español, que fue sorprendido por la elevada estatura de todos ellos, más el uso del hierro (comechingones) y la presencia de individuos barbados. A la llegada del español ya habían pasado 2.700 años del arribo de estos troyanos, quienes por supuesto hacia rato que habían olvidado sus orígenes.

Inmigración Celta

Más de 1800 años después, hacia el 600 de nuestra era, comienzon las incursiones Celtas Irlandeses
sobre América del Norte, que dejaron el recuerdo del Primer Quetzalcoalt: el ascético. Estas Incursiones Celtas alcanzaron su cúspide con la llegada de los Celtas Galeses del Príncipe Madoc hacia el 1170 a las costas de USA.

Inmigración Vikinga

En el interín, hacia el 1.000 de nuestra era una nueva invasión de blancos sacude el continente: Vikingos Noruegos incursionan sobre Canadá y Estados Unidos, mientras que Vikingos Daneses incursionan en México tomando Tula (capital de los toltecas).

El Quinto Rey Tolteca, un blanco, asume con el nombre de Quetzalcoalt y, es así que se genera la nueva versión del mito de Quetzalcoalt: el Guerrero. Desde allí, un grupo de Guerreros Vikingos, al mando de Ullman (de ahi viene “País de Oliman” (repetido por las mayas), se dirigen al sur y toman Chichen Itza, conformando la Liga Maya de Mayapán (**).

Blanco Barbado con Armamento y Casco Emplumado, ubicado en el Templo frente a la Pirámide de Chichen Itzá. Es ignorado totalmente por los Guías Mayas que administran el Complejo Arqueológico, quienes simplemente dicen “no tiene barba”

La imagen mítica del “Dios” blanco Quetzalcoalt ingresó en el Panteón Maya como Kukulkán. Sin embargo, los Mayas mantuvieron separada la imagen ascética de la guerrera del dios Blanco, con
Itzamaná como el Dios ascético. Tras varios excesos en ejercicio del poder, y tras una gran revuelta, los blancos de Chichen Itzá, son expulsados por los Mayas y vuelven a Tula.

Entonces, “Quetzalcoalt” se va hacia el Atlántico “enojado” con los suyos por haberse mezclado con los amerindios. En realidad el mito refleja un gran enfrentamiento entre facciones rivales por elcontrol del Reino Tolteca. Quetzalcoalt se va, pero advierte que en fecha determinada otros blancos volverían (la famosa profecía azteca cumplida con elarribo de los Conquistadores Españoles). Quizás “Quetzalcoalt” y los suyos retornaron a Europa, pero algunos de los blancos que quedaron, emigraron hacia sudamérica.

Primero desembarcaron en Venezuela, desde donde se dirigieron a Colombia. de allí a Ecuador (fundando el Reino de Quito) y de ahi a Tiwanaku donde se encontraron con la élite gobernante blanca (de la la anterior invasión), a la cual asimilaron conformando así el Segundo Imperio de Tiwanaku.

Los nuevos amos del Imperio, lo expandieron aún más incorporando el Paraguay y el actual Brasil, hasta las costas del Atlántico y llegando en Argentina hasta Tucumán.

Mejoraron los Caminos anteriores y agregaron los “Caminos del Peabirú” (Caminos Mullidos) que atraviezan el Paraguay hasta el Atlántico. En el interín, estos descendientes de Vikingos Daneses, retomaron contacto con Europa y, establecieron relaciones comerciales con la Poderosa Orden de los Caballeros Templarios.

Los Templarios se beneficiaron con la introducción en Europa de enormes cantidades de plata provenientes de las minas de Cerro Rico (Bolivia), que fueron la fuente de su meteórica expansión y poderío.

Hacia el 1290 de nuestra era, tribus diaguitas del norte de Chile y Argentina, encabezaron una revuelta a las órdenes del jefe Cari (o Kari) y terminaron con la supremacia blanca de Tiwanaku , colapsando al Segundo Imperio.

Se produjo entonces una “diáspora” de los blancos supervivientes. Algunos se internaron en la Selva Amazónica; otros quedaron aislados en el Paraguay y Sur de Brasil; otros emigraron hacia Pascua y de allí probablemente a Polinesia (todos ellos origen de múltiples tribus de “Indios blancos”.

Otros, se reagrupan y dan origen al Tercer imperio (ahora con base en Cuzco): el Imperio de los Descendientes. el Imperio Inga.

Este Tercer Imperio: el Imperio de los Descendientes, perdió el control de las Postas del Paraguay y la salida al Atlántico, a través del Brasil. Sin embargo, expandió su control hasta Santiago del Estero en Argentina, donde obviamente, al igual que sus antepasados vikingos, hallaron a los Comechingones, lejanos descendientes de la primera oleda invasora blanca. También llegaron hasta el Rio Maule en Chile, donde se enfrentaron en varias batallas con la nación amerindia Mapuche.

La Nobleza Incaica hacia 1531, época de la llegada de los españoles, estaba sumergida en la corrupción y en la guerra civil.

Dicha elite gobernante, habia olvidado sus remotos orígenes indoeuropeos y daneses y solo estaba interesada en mantener su cuota de poder parasitario a costillas de la enorme mayoría amerindia.

Esta Nobleza Incaica era de origen blanco (mezcla de vikingos daneses y de los muy anteriores descendientes de troyanos) y, al igual que sus antecesores, dominó a la mayoria amerindia. La Nobleza Incaica fue rápidamente absorvida por el Conquistador Español, por una simple razón: eran blancos. Se trató de un “arreglo entre primos”.

En la Parte III publicaremos “Nuestros Fundamentos”.

(a izquierdaVega Ossorio junto al Menhir del Guerrero con Casco tipo Vikingo, en el Parque Provincial de Menhires, de la Provincia de Tucumán, Argentina)

 


Las líneas generales de esta investigación se basaron en Jacques de Mahieu y Louis Kevran, 
quienes no contaron con los recursos financieros y técnicos de hoy en día para demostrar sus intuiciones y teorías. Nuestro mérito, consiste, en dar consistencia y demostración a las mismas.

Alejandro Vega Ossorio.

Director de la Comisión de Exploraciones Arqueológicas 

 

JEMG

Orden Militar y Esotérica del Cetro